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IELCHI – Presente y futuro

Sunday, 09 May 2010 18:28

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Quiero saludar fraternalmente a todos en esta oportunidad, ya que fui designado con un tema tan importante por la época en la que estamos viviendo, los 50 años de nuestra iglesia, para reflexionar con ustedes sobre el presente de nuestra iglesia y como nos estamos proyectando y vemos el futuro de la misma.

 


La verdad es que podríamos hablar un montón sobre el tema; pero para centrarnos en lo esencial quisiera que primero clarifiquemos lo que entendemos sobre la iglesia a la luz de la Palabra de Dios ya que de ello depende nuestro actuar presente y hacia el futuro.


Como Iglesia Luterana tenemos muy claro el concepto y la doctrina de la iglesia (ya presentado y analizado en un Enrete anterior en el año 2001) la cual está bien redactada y nos alegramos por ello, pero en la realidad lo que sucede es que la práctica de la misma no está siendo muy efectiva, activa y comprendida por la iglesia toda, es por eso que muchas veces no estamos conforme con los resultados que estamos teniendo como iglesia local y nacional. Tal vez no estamos dando el énfasis en aquello que es lo necesario e importante para un desarrollo creciente.
Por eso primeramente y a forma de partir sobre la base de lo que creemos, sobre lo que es nuestra iglesia en el presente compartimos la breve exposición de lo que es la iglesia según el libro de gobierno de gobierno de la congregación “Espíritu Santo”.

 

La Iglesia


1. Creemos que hay una santa Iglesia cristiana en la tierra, cuya Cabeza es Cristo; la cual es reunida, preservada y gobernada por el mismo Cristo a través del Evangelio.


Los miembros de la Iglesia cristiana son los cristianos, esto es, todos aquellos que han desesperado de su propia justicia delante de Dios y creen que Él les perdona sus pecados por causa de Cristo. La Iglesia cristiana, en el sentido apropiado del término, se compone sólo de creyentes (Hechos 5:14; 26:18); lo cual significa que ninguna persona en la cual el Espíritu Santo haya obrado la fe en el Evangelio, o lo que es la misma cosa, en la doctrina de la justificación, puede ser privada de su calidad de miembro en la Iglesia cristiana; y, por otra parte, ninguna persona en cuyo corazón no more esta fe puede ser investida con tal membresía. Todos los incrédulos, aunque estén en comunión externa con la Iglesia e incluso ejerzan el oficio de maestro o cualquier otro oficio en la Congregación, no son miembros de la Iglesia; por el contrario, no son sino morada e instrumentos de Satanás (Efesios 2:2). Esta es también la enseñanza de nuestras Confesiones Luteranas: "Es cierto, por lo tanto, que los malvados están en poder del diablo y son miembros del reino del diablo, como Pablo enseña (Efesios 2:2) al decir que 'el diablo ahora opera en los hijos de desobediencia’”, etc. (Apología, Triglota, P. 231, 16; Mueller, P. 154.)


2. Puesto que es solamente por la fe en el Evangelio que los hombres llegan a ser miembros de la Iglesia cristiana, y puesto que esta fe no puede ser vista por los hombres, sino que es conocida solamente por Dios (1 Reyes 8:39; Hechos 1:24; 2 Timoteo 2:19); concluimos que la Iglesia cristiana sobre la tierra es invisible hasta Día del Juicio; Colosenses 3:3-4. En nuestros días algunos Luteranos hablan de dos caras de la Iglesia, señalando los medios de gracia como "el lado visible". Es verdad, los medios de gracia se relacionan necesariamente con la Iglesia, siendo que la Iglesia es creada y preservada por ellos. Pero los medios de gracia no son por esa razón una parte de la Iglesia; pues la Iglesia, en el sentido apropiado de la palabra, consiste sólo de creyentes (Efesios 2:19-20; Hechos 5:14). Así, para no ser cómplices de la noción de que la Iglesia cristiana, en el sentido propio del término, es una institución externa, continuaremos llamando a los medios de gracia las "marcas" de la Iglesia. Así como el trigo sólo se halla allí donde se ha sembrado, del mismo modo la Iglesia sólo puede ser encontrada donde la Palabra de Dios está en uso.


3. Enseñamos que esta Iglesia, que es la comunión invisible de todos los creyentes, será encontrada no sólo en esas comuniones externas -en las cuales se enseña puramente la Palabra de Dios en cada artículo-, sino también allí donde, junto con el error, permanece la Palabra de Dios en un cierto modo, según el cual, los hombres son hechos convictos de pecado y llevados a la fe en el Perdón, que Cristo ha ganado para toda la raza (Marcos 16:16; Los samaritanos: Lucas 17:16; Juan 4:25).


4. Iglesias o Congregaciones Locales. La Sagrada Escritura, sin embargo, no habla meramente de la una Iglesia, que abraza a los creyentes de todos los lugares, como en Mateo 16:18; Juan 10:16, sino también de Iglesias, en el plural, esto es, de Iglesias locales, como en 1 Corintios 16:19; 1:2; Hechos 8:1: Las Iglesias de Asia, la Iglesia de Dios en Corinto, la Iglesia de Jerusalén. Pero esto no significa que haya dos clases de Iglesias, pues las congregaciones locales, en cuanto a su cualidad de ser Iglesia, consisten únicamente de creyentes, -como lo vemos claramente de las dedicatorias de las epístolas a las congregaciones locales; por ejemplo, "a la Iglesia que está en Corinto, a los santificados, en Cristo Jesús, llamados a ser santos", 1 Corintios 1:2, Romanos 1:7, etc.
La sociedad visible, conteniendo hipócritas así como también creyentes, es llamada Iglesia sólo en sentido impropio (Mateo 13:47-50, 24-30, 38-43).


5. Sobre la Comunión (Gr. Koinonía, ing. Fellowship) de la Iglesia –Puesto que Dios ha ordenado que sólo Su Palabra, sin adición de doctrinas humanas, sea enseñada y creída en la Iglesia cristiana (1 Pedro 4:11; Juan 8:31-32; 1 Timoteo 6:3-4); Dios requiere a todos los cristianos que discriminen entre cuerpos eclesiásticos ortodoxos y heterodoxos; Mateo 7:15; para tener comunión (koinonía; fellowship) sólo con cuerpos eclesiásticos ortodoxos, y, en caso de que estos en algún momento se desvíen y conviertan en cuerpos heterodoxos, para salir de ellos, y evitarlos (Romanos 16:17). Con la misma firmeza, repudiamos el unionismo, esto es, la comunión con adherentes de falsas doctrinas, como desobediencia al mandato de Dios, y causa de divisiones en la Iglesia: Romanos 16:17; 2a. Juan 9-10; implicando el constante peligro de perder enteramente la Palabra de Dios (2 Timoteo 2:17-21).


6. La ortodoxia de una Iglesia se establece no por su mero nombre, ni por su aceptación exterior, y la suscripción a, un credo ortodoxo, sino por la doctrina que se enseña verdaderamente en sus púlpitos, en sus seminarios teológicos, y en sus publicaciones. Por otra parte, una Iglesia no pierde su carácter ortodoxo por la intrusión casual de errores, con tal que éstos se combatan y oportunamente se eliminen por medio de la disciplina doctrinal (Hechos 20:30; 1 Timoteo 1:3).

 

7. Sobre los Originales y Verdaderos Propietarios de todo Derecho y Privilegio Cristiano. Desde que los cristianos son la Iglesia, es evidente que sólo ellos poseen originalmente los dones espirituales y los derechos que Cristo ha ganado y dado a Su Iglesia. Esto es lo que San Pablo recuerda a todos los creyentes: "Todas los cosas son vuestras" (1 Corintios 3:21-22); y Cristo Él mismo ha confiado a todos creyentes las llaves del reino de los cielos (Mateo 16:13-19, 18:17-20, Juan 20:22-23); comisionándolos para predicar el Evangelio y administrar los Sacramentos (Mateo 28:19-20, 1 Corintios 11:23-25). Por consiguiente, rechazamos toda doctrina que pretenda que este poder espiritual, o cualquier parte del mismo, debe considerarse como originalmente investido por ciertos individuos o cuerpos, tales como el Papa, o los obispos, o el orden del ministerio, o los gobernantes mundanales, o los concilios, o los sínodos, etc. Los oficiales de la Iglesia administran públicamente sus oficios sólo en virtud de poderes delegados, y tal administración permanece bajo la supervisión de la asamblea cristiana (Colosenses 4:17). Naturalmente todos cristianos tienen, asimismo, el derecho y el deber de juzgar y decidir en cuestiones de doctrina; no según sus propias nociones, por supuesto, sino en un todo de acuerdo con la Palabra de Dios (1 Juan 4:1; 1 Pedro 4:11).


En vista de este breve resumen, el cual compartimos como iglesia, surge así un escrito en el que plasmamos claramente el compromiso que asumimos y queremos asumir como miembro de la misma y el propósito por el cual llevamos a cabo todo nuestro que hacer como iglesia, estos son los siguientes:

a) Proclamar el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo como está revelado en las Sagradas Escrituras, de acuerdo a la exposición de las Confesiones Luteranas escritas en el Libro de Concordia


b) Administrar los Sacramentos (Bautismo y Santa Cena) de acuerdo a la sana enseñanza bíblica, a la exposición de las Confesiones Luteranas escritas en el Libro de Concordia.


c) Ejercer el Oficio de las Llaves, según lo enseñan las Escrituras, de acuerdo a la exposición de las Confesiones Luteranas escritas en el Libro de Concordia.


d) Ejercer la comisión que Nuestro Señor Jesucristo nos encargó, de “hacer discípulos” en nuestro contexto inmediato y mediato, teniendo una visión “misional” en todas las táreas y actividades que desarrolle la Congregación, como también, en la vida privada, siendo testigos del Cristo Crucificado y  Resucitado.


e) Servir a Dios en respuesta a su amor por medio de la adoración, todas las actividades que se realicen y principalmente en nuestra vida cotidiana.


f) Tener comunión, velar y ser colaboradores en la misión con las congregaciones hermanas de la IELCHI, según lo hemos acordado en Asamblea Constituyente, según la Ley Nº 19.638 y el Decreto Supremo Nº 303, del 2000 donde se efectuó la inscripción de la IGLESIA EVANGÉLICA LUTERANA DE LA REPÚBLICA DE CHILE en el Registro Público de Entidades Religiosas, bajo el Nº 00036 de fecha 30 de Octubre de 2000.


Basados en esta exposición tan clara de lo que creemos, del compromiso que asumimos como hijos de Dios los unos para con los otros y con propósitos tan claros y eficientes para el desarrollo efectivo de la misión de Dios por parte de la iglesia que todos nosotros formamos; formulamos claramente para que hacemos nuestras actividades como iglesia por medio de la siguiente afirmación de misión:

“Como hombres, mujeres y niños unidos en la fe por la Palabra de Dios, hechos hijos de Dios por el Bautismo, y justificados por la fe, por gracia y a través de Cristo, asumimos plenamente el desafío de extender el Reino de Dios hasta su Segunda Venida, llevando a cabo la misión que el Señor Jesucristo nos encargara de hacer discípulos a todo el mundo, administrando la Palabra y los Sacramentos para misionar y nutrir a los creyentes reunidos en esta Congregación, Iglesia Local de Jesucristo, siendo fieles a las Confesiones Luteranas.”


En relación a todo lo dicho y expuesto anteriormente solo nos queda respondernos algunas preguntas ¿Cómo lo estamos llevando a cabo? ¿Es esto lo que nosotros queremos como partícipes de la iglesia? ¿Quién o quiénes son los responsables de llevar esto a su efectivización constante?
Las Congregaciones Quisiera que reflexionemos en nuestra vida de servicio como partes de esta iglesia con propósitos claros. Considerando que las congregaciones son la base de nuestro desarrollo como iglesia partiremos con ella.


Las congregaciones se desenvuelven en nuestro medio con diversas actividades las cuales involucran a distintas personas o miembros de la congregación para su desarrollo.


Las congregaciones realizan cultos, escuelas bíblicas, estudios bíblicos, reuniones de damas, reuniones de jóvenes, clases de confirmandos, charla para adultos, actividades especiales, participación en otras instituciones de la iglesia como IBL o colegios, etc.


Nuestras actividades como congregaciones está centrada en el desarrollo de estas actividades con el propósito ya mencionado anteriormente. Pero una de las grandes dificultades frente a estas actividades normales es la falta de constancia, por parte de sus miembros, en las mismas, ¿a que se deben? ¿Será que tenemos claro para que las hacemos?


¿Cada creyente conoce su misión personal como hijo de Dios? ¿Conoce la importancia de un servicio en comunión? Podríamos citar más razones pero la verdad es que no hay un conocimiento y compromiso efectivo de parte de los que formamos parte de misma. Ya que la mayoría está muy ocupado en otras cosas que considera importante, pero ¿Qué es lo más importante? ¿Cuál es nuestra responsabilidad primera? Lo cual va en perjuicio de todo lo que queremos lograr como iglesia así se ven afectados la adoración, la educación, el servicio y la misión.


Nos falta proclamar el evangelio con más fervor, lo conocemos, pero solemos poner muy poco en práctica nuestro proclamar diario o no vivirlo fuera del día domingo.


¿Qué es para nosotros proclamar, anunciar? Podría ser portadores de buenas nuevas a cada instante, para las almas atribuladas a nuestro alrededor.


Conocemos como congregación e iglesia ¿qué es hacer un buen uso del oficio de las llaves y ejercerlo en conformidad con la palabra de Dios?


¿Cómo es el servicio de la iglesia en nuestros miembros?


Entendiendo por iglesia a los que forman parte de ella podemos decir que el servicio es:

a) Servicio comprometido: por parte de algunos de los líderes de las congregaciones


b) Servicio no comprometido: por la mayoría de sus miembros.


Conocemos que esta realidad existente, y tal vez este sea uno de los principales problemas o si fuera el principal ¿Qué hacemos? O será que este es un problema contra el cual nada podemos hacer y por lo tanto seguimos como se pueda. ¿Cuál es la responsabilidad de la iglesia frente a problema? No habrá otro camino a no ser por la educación cristiana, para que podamos poner en práctica con toda verdad y sinceridad la comunión, velar y ser colaboradores en la misión Los pastores se encuentran desarrollando un sin números de actividades congregacionales, institucionales y educacionales lo que lleva mas bien a un desarrollo de actividades urgentes y necesarias para poder mantener lo que hemos construido. En definitiva considero que somos una iglesia, por la forma en que empleamos los tiempos y ejecutamos las prioridades en una iglesia de mantenimiento, aunque con conceptos bien definidos de misión los cuales nos cuesta canalizar para ser una iglesia misional. Considero que falta un programa efectivo de nutrición en la comunión como cuerpo de Cristo, como una verdadera familia espiritual. Aun así vemos cuan grande es el amor de Dios, para con nosotros, ya que día a día va agregando nuevas almas a su redil.
Esta es nuestra realidad trabajamos así como iglesia - Respondemos así – programamos así – Así son los programas que tenemos.


La iglesia tiene una razón de ser tiene propósitos claramente definidos en las Sagradas Escrituras las cuales nos ayudan a ver nuestra realidad y proyectarnos así como una iglesia en acción. Estas nos ayudan a ver si está activa o pasiva en nuestro presente, así lo que hoy somos es resultado de la misma acción de Dios y el compromiso de hombres dedicados a llevar esta misión de Dios en nuestro medio. Hasta aquí hemos llegado podemos estar muy contentos, o no, con los logros obtenidos, pero es necesario que nos proyectemos con claridad para saber que es lo que queremos hacer con la responsabilidad que ahora nos toca llevar a nosotros como parte del plan de Dios. No estamos hoy aquí para formar parte del mundo sino entender que estamos en el mundo con un propósito y tomar una acción cada vés más certera año tras año.


Quisiera que reflexionemos brevemente en los siguientes puntos que considero muy importantes pues nos ayudarán a tomar pasos claros y efectivos:


1. La iglesia ha de Amar a Dios
En Apocalipsis 2.4 se nos dice: “Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor” Este es un punto esencial dentro de toda iglesia, el de poder permanecer fiel al verdadero amor, sabemos que Dios es amor es por ello que no debemos como iglesia ceder ante la tentación de abandonar su sana doctrina y velar continuamente ya que si perdemos este amor todo lo demás de nada sirve.
¿Cómo ama nuestra iglesia? ¿Qué hacemos para motivarnos en el amor? ¿Qué testimonios de amor se refleja en nuestro servicio diario? ¿Esto nos preocupa? ¿Hace parte de nuestras planificaciones?

2. La iglesia ha de glorificar a Dios por sobre todas las cosas (Ef. 1.5-6,11-13, 3.21 2 Ts. 1.12) ¿Cómo glorificamos a Dios? Según su palabra, glorificamos a Dios cuando lo alabamos, cuando oramos en forma individual y también en comunidad, con nuestros frutos en respuesta su gran amor, con nuestras ofrendas presentadas de corazón, por la predicación clara y sana de su Palabra, con la fe firme en sus principios, con el sufrimiento que nos fortalece, y con nuestro testimonio a diario.


¿Tenemos claro lo que esto significa para cada uno de los que formamos parte de esta iglesia? ¿Se refleja esto en nuestras actividades? Sabemos que todo lo que hacemos es para la gloria de Dios pero, ¿lo reflejan nuestras actividades como iglesia toda?.


3. La iglesia ha de bautizar, evangelizar, instruir (Mt. 28.19-20), edificar ( 1 Co. 14.26; Ef. 4.8-9) y disciplinar a los suyos (Mt. 18) , esta como vemos es tárea de todos, auque parece que solamente los que toman un cargo de liderazgo dentro de la misma son los únicos responsables de esta tárea. ¿Cómo hacer para poder plasmar en la realidad esta tárea de todos?


4. La iglesia ha de cuidar a los suyos en el momento de la necesidad (2 Co. 8:9; 1 Ti. 5:1-16)

5. La iglesia ha de proveer comunión para los creyentes uno de los textos fundamentales sobre esto es el de Hechos 2:42. Allí los 3000 que fueron bautizados “Perseveraban”. La palabra que aquí se traduce por “perseverar” significa además “dedicarse a, continuar en, acompañar continuamente, acudir con perseverancia”. Perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Significa que acudían permanentemente a escuchar la enseñanza que le impartían. Es importante que aquellos que forman parte del pueblo de Dios asistan a las reuniones para recibir instrucción. La iglesia de Jerusalén contaba con una perseverancia triple.


a. Perseveraban en la comunión unos con otros. Es decir en la koinonia, y esta palabra significa: comunión, relación estrecha, confraternidad; participación, compartimiento; unión, contribución ayuda. La koinonia debe ser una de las características más importantes de los Grupos de Bendición y Crecimiento.
Por que no es solo estar juntos, sino tener una relación estrecha para compartir y para ayudarse mutuamente.

b. Perseveraban en el partimiento del pan. Este “partimiento del pan” hacia referencia a la costumbre judía de dar gracias y partir el pan antes de comer, tanto en el almuerzo como en la cena. Podría tratarse de la Santa Cena en memoria de Jesucristo, quien partió el pan y lo dio a sus discípulos, o también a una comida ordinaria. La mayoría opina que se refiere a la Cena del Señor ya que es ella la que alimenta y llena de beneficios en la vida de comunión

c. Perseveraban en las oraciones. Con toda probabilidad se refiera a que oraban en las casas. En el templo, diversas circunstancias, en los encuentros etc. Es decir que oraban todos los días, permanentemente, día y noche, tal como lo había enseñado Jesucristo.
Entendemos que como iglesia tenemos según la palabra de Dios propósitos ineludibles que van conformando así la misión de Dios por medio de su iglesia. Como hemos visto una de las preocupaciones que nace de todo lo analizado anteriormente, para lograr poner en marcha una vida, como iglesia, de servicio pleno y poder llevarlo a la realidad, es por medio de la instrucción sobre estos temas o por la educación cristiana.


La educación cristiana
El amplio mandato de Jesús de hacer discípulos a todas las naciones incluye el mandamiento de enseñarles “que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mt. 28:20).


El Señor resucitado le dijo a Pedro, “Apacienta mis corderos.. .pastorea mis ovejas” (Jn. 21:12-17). Este mismo Pedro, reconociendo la necesidad continua de apacentar, exhorta a los ancianos en las congregaciones a quienes dirigió su primera carta: “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros’ (1 P. 5:2). San Pablo también animó a los ancianos en Efeso a “apacentar la iglesia del Señor, la cual Él ganó por su propia sangre” (Hch. 20:28). Pablo mismo tenía el deseo de viajar a Roma “para comunicar algún don espiritual” a los romanos para que fueran confirmados (Ro. 1:11). La iglesia ha de entrenar a hombres “que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Ti. 2:2). Todo esto señala la responsabilidad que tiene la iglesia y sus pastores llamados en el campo de la educación. Esta responsabilidad de enseñar y apacentar ciertamente es llevada a cabo normalmente en el sermón del domingo, pero también requiere el uso de cada medio y cada método que se pueda utilizar dentro de
la iglesia en el esfuerzo educacional.


El pastor y la congregación tienen que recordar la responsabilidad bíblica de la tárea educacional de la iglesia. Generalmente se considera la educación como algo que se aplica solamente a los niños y jóvenes, que son ellos los que deben recibir la educación. Sin embargo, Jesús dijo a Pedro que alimentara tanto a las ovejas como a los corderos de su rebaño. Aunque, por razones prácticas, el mayor esfuerzo educacional de la iglesia se dirige particularmente a los jóvenes, la congregación no debe llegar a la conclusión de que los adultos están fuera de esta responsabilidad. La educación es un proceso de toda la vida, también la educación que imparte la iglesia. (inclusiva)
Generalmente se considera que la educación es un proceso de impartir conocimientos. La meta de la misma es crecer en conocimiento. Pedro exhorta a los cristianos a crecer “en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 P. 3:18). Tener el conocimiento de Cristo, todo lo que las Escrituras enseñan de Cristo, es importante, porque “¿Cómo creerán en aquel de quien no han oído?” (Ro. 10:14). La responsabilidad educacional de la iglesia tiene que ocuparse del contenido de la revelación de Dios en las Sagradas Escrituras. Sin embargo, la educación encargada a la iglesia va mucho más allá del proceso intelectual de crecer en conocimiento. El crecimiento no se puede limitar a un incremento de conocimiento. Los bebés en Cristo han de crecer por medio de la leche no adulterada de la palabra (1 P. 2:2). Han de crecer como cristianos, crecer en la fe, ser establecidos (Ro. 1:11), crecer en la gracia de Cristo (2 P. 3:18); han de aprender a observar y guardar, no simplemente tener conocimiento de todo lo que Cristo ha mandado. Así que la educación cristiana tiene que ver con todo el ser y toda la vida del hombre. Tiene que ver, no sólo con el impartir el contenido de la revelación divina, sino también con cambiar el pensar, el sentir y el querer, y guiar su vida por el conocimiento divinamente revelado. La palabra clave en la educación cristiana es crecimiento. Pero el crecimiento constante a que está dirigida la actividad educacional de la iglesia no es simplemente por medio de los
procesos mentales, sino por la obra eficaz del Espíritu Santo mediante el mensaje divino que es “el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree” (Ro. 1:16). (Pasando de leche a un alimento cada ves más sólido según la necesidad. )


Pastor y congregación


La congregación por medio del llamado pone una amplia responsabilidad educacional sobre su pastor. Generalmente él es responsable por todos los esfuerzos educativos de la congregación, puede ser requerido funcionar en ellos o al menos proveer liderazgo y dirección. Además de esto, la congregación tiene obreros adicionales para responsabilidades educacionales específicas, supervisar y administrar un área de educación, o aún asumir toda la responsabilidad para un programa de educación particular. Donde hay más de una persona involucrada en un programa de educación de la congregación, será necesario definir bien la responsabilidad de cada persona para el buen orden y la cooperación en
armonía.


La congregación hará bien en elegir personas para el área, departamento o comité de educación que trabaje con el pastor y los maestros, administrando todo el esfuerzo educacional de la congregación. Por lo general el programa de educación de una congregación incluirá una escuela dominical, clases de confirmandos para jóvenes, clases de información o charlas bíblica para los miembros nuevos, grupos de estudio bíblicos, etc. Al establecer su programa la congregación determinará sus metas educacionales, examinará el papel de cada área o grupo en el programa total, y establecerá el temario necesario para llevarlo a cabo y llegar a las metas. El pastor tendrá que reconocer su responsabilidad particular en cada área o grupo y proveer el liderazgo para un esfuerzo bien organizado. Metas generales para el esfuerzo educacional de la iglesia


Lo que se ha dicho hasta el momento nos lleva a tres metas generales que la congregación guardará en mente al llevar a cabo su programa de educacion. Primero, y básico, es la meta de “hacer sabios para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” a cada uno (2 Ti. 3:15). La importancia de esta meta se ve en la pregunta de Jesús “¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mt. 16:26). ¡Que la iglesia nunca olvide lo que Dios ha hecho, esto es, su primera meta educacional!

Estrechamente relacionada con esta primera meta es una segunda: el crecimiento espiritual. Los bebés en Cristo han de beber la leche de la palabra para que crezcan a la madurez (1 P. 2:2). El Señor le da a su iglesia pastores y maestros y varias clases de ministerios para que los santos sean perfeccionados, que no permanezcan niños fácilmente engañados, sino que crezcan en Cristo en todas las cosas (Ef. 4:11-15). El esfuerzo educacional de la iglesia tiene como meta una fe madura. Recordando mantener un equilibrio y una distinción clara entre aquellos que necesitan leche y aquellos que ya pueden tomar un alimento más sólido. Considero que como iglesia para poder digerir ciertos alimentos sólidos necesitamos todavía de la leche epiritual, a pesar de ser una iglesia ya de 50 años, considero que todavía somos una iglesia jóven. Pensamos que hay claridad sobre algunos temas básicos pero cuando surge la necesidad no sabemos que deciciones tomar, con lo que se pone de manifiesto y evidencia falta de madurez en varios temas fundamentales.


La tercera meta tiene que ver con la vida del cristiano. La educación busca el crecimiento en la santificación. Los cristianos han sido llamados a seguir las pisadas de Jesús en esta vida (1 P. 2:21). Los cristianos han de aprender a no prestar sus miembros como instrumentos de la injusticia, sino más bien a rendirse a Dios (Ro. 6:13). Cada vez más deben reconocer que por medio de sus acciones, y especialmente por hablar el mensaje de Dios sobre el pecado y la gracia, son testigos de Cristo y de su evangelio a los pecadores necesitados (Hch. 1:8). En todas las relaciones de esta vida, sea en el hogar, en la Iglesia o en el Estado, sea en el trabajo o en la recreación, han de aprender a vivir como los que están muertos al pecado y vivos a Dios (Ro. 6:11), quienes son la sal de la tierra y una luz al mundo (Mt. 5:13-14). ¿Somos una iglesia que sala y alumbra al mundo?


En relación a cada área, departamento, liga o grupo educativo, hay tres preguntas: 1) ¿Se dirige este esfuerzo a enseñar el camino de salvación en Cristo? 2) ¿Contribuye este área, departamento, liga o grupo al crecimiento y madurez de la fe? 3) ¿Contribuye este área, departamento, liga o grupo a la vida del cristiano como creyente? Si la respuesta a cada una de las tres preguntas es “no,” tal área o grupo no tiene lugar en el programa de educación de la iglesia.


El Señor ha encargado a su iglesia una amplia responsabilidad la educacion cristiana que se extiende a los grupos de todas las edades. No sólo busca impartir el conocimiento cristiano, sino también el crecimiento en la fe y en la gracia de Cristo por medio del poder del evangelio. No es una tárea fácil pero si indispensable en la cual no estamos invirtiendo todo el potencial, tiempo y dones que tenemos como iglesia.
Para poder alumbrar en este mundo como una iglesia floreciente y viva nos organizamos en IELCHI. La ielchi no es otra cosa que la Iglesia Evangélica Luterana de la República de Chile organizada en un cuerpo eclesiastico, la cual está formada por todos los miembros de las congregaciones Luteranas afiliadas a este cuerpo, para un mejor desempeño de la misión de Dios, en este país Chile. Todas las congregaciones estamos representadas a nivel nacional por la mesa directiva de IELCHI la cual esta conformada por personas que nosotros hemos electo en nuestra asamblea anual. En la cual depositamos toda la confianza para que haciendo uso de sus deberes velen por todos los intereses de la misma, como también de su dirección. Es interesante que como iglesia nacional tenemos y estamos trabajando unidos bajo la siguiente declaración de misión “Nos vemos ante el desafío urgente de impactar, a través de diversos medios, con la cosmovisión, moral y ética que poseemos como luteranos, a toda una sociedad que se encuentra anhelante de respuestas verdaderas a sus inquietudes espirituales y personales. Estamos absolutamente convencidos de nuestro potencial como la verdadera Iglesia de Jesucristo en nuestros días.


Y creemos firmemente en el impacto en las personas que posee el Evangelio de Jesucristo que estamos llamados a proclamar.” La ielchi como mesa directiva está preocupada por llevar adelante este gran desafío en todas sus reuniones, y coordinar a las congregaciones que representa a desarrollar este desafío mediante programas integrados como cuerpo de Cristo.


Contamos dentro de la ielchi para toda la iglesia con el IBL que es el instituto en apoyo a toda la educación que la iglesia requiere para todos sus miembros, lamentablemente nos faltan instrumentos de motivación, para aprovechar esta instrumento tan útil para el crecimiento de la iglesia.


Los Colegios y editora: son las instituciones de la iglesia e instrumentos que sirven para llevar por medio de ellos la misión y facilitarla mediante sus recursos humanos y económicos. Sin embargo estos son la preocupación central de toda la iglesia ya que de ellos depende todo el sostén financiero de la iglesia. Y sin ellos las congregaciones no podrían mantenerse.


Propuestas:


- Necesitamos urgentemente poner en práctica un programa de educación simple y continuo, para todas las congregaciones de Ielchi para tener en claro por parte de todos los miembros los propósitos, objetivos y metas que nos unen como iglesia y avanzar con pasos firmes hacia un horizonte común para todos y no unos pocos. Esto puede ser implementado por la mesa directiva de ielchi en conjunto con las congregagaciones.


- Para poder lograr una verdadera comunión que sea la que motive el actuar de la iglesia: es necesario fomentarla, comunicándose entre las congregaciones y la Ielchi. Utilizando medios para que lleguen a todos y se vean plasmadas las necesidades e inquietudes de toda la iglesia y necesidades particulares de las congregaciones.

- Bueno sería un programa integral, por ejemplo, basado en nuestro lema como iglesia con una planificación contextualizada a la realidad de la congregación. Podrían ser estudios o encuentros especiales entendiendo las necesidades de nuestras congregaciones, como un plan de crecimiento y expansión o mayordomía y evangelización.


- Necesitamos que sea creado un tiempo especial una instancia para los pastores, a forma de capacitarse sobre temas necesarios para la iglesia, como también particulares; para tener claridad al actuar sobre temas contingentes y necesidades que puedan surgir en las congregaciones. Estas deberían ser por lo menos una vez al año.


- Una iglesia que vive en servicio, la misión forma parte de su diario vivir y no de metas a cumplir. Pero para que esto se pueda efectivizar en nuestra iglesia es necesario y urgente que veamos la mejor forma de planificar hacia el futuro en conjunto de una manera ordenada, organizada ya que ella acompañará la misión.


- Dentro de las planificaciones un propósito firme es fortalecer la mayordomía como parte de la misión ya que ello nos llevará a crecer, expandirnos y sostenernos financieramente. Este último como resultado de lo anterior.


- Fomentar día a día los liderazgos naturales y voluntarios en las congregaciones, ayudándolos a capacitarse en el desarrollo de sus dones, motivándolos a las responsabilidades comunes de la iglesia en relación a las necesidades de la misma.


- Como iglesia tenemos conceptos, doctrinas, reglamentos, compromisos muy claros pero la verdad es que estos no son vividos y aplicados, en algunos casos no los conocemos, por esto es necesario por medio de todo nuestro que hacer dar un especial énfasis a este tema si queremos logros misionales.

- Tenemos un precioso lema “Cristo una puerta abierta para todos” si vivimos y trabajamos con sinceridad; y depositamos todos nuestros recursos y fuerzas sobre este, todas las puertas del futuro serán abiertas para llevar este gran amor de Dios para todos. Si logramos vivir así el presente nuestro futuro será promisorio.


Rvdo. Gerardo E. Wagner

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