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Metas generales para el esfuerzo educacional de la iglesia


Lo que se ha dicho hasta el momento nos lleva a tres metas generales que la congregación guardará en mente al llevar a cabo su programa de educacion. Primero, y básico, es la meta de “hacer sabios para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” a cada uno (2 Ti. 3:15). La importancia de esta meta se ve en la pregunta de Jesús “¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mt. 16:26). ¡Que la iglesia nunca olvide lo que Dios ha hecho, esto es, su primera meta educacional!

Estrechamente relacionada con esta primera meta es una segunda: el crecimiento espiritual. Los bebés en Cristo han de beber la leche de la palabra para que crezcan a la madurez (1 P. 2:2). El Señor le da a su iglesia pastores y maestros y varias clases de ministerios para que los santos sean perfeccionados, que no permanezcan niños fácilmente engañados, sino que crezcan en Cristo en todas las cosas (Ef. 4:11-15). El esfuerzo educacional de la iglesia tiene como meta una fe madura. Recordando mantener un equilibrio y una distinción clara entre aquellos que necesitan leche y aquellos que ya pueden tomar un alimento más sólido. Considero que como iglesia para poder digerir ciertos alimentos sólidos necesitamos todavía de la leche epiritual, a pesar de ser una iglesia ya de 50 años, considero que todavía somos una iglesia jóven. Pensamos que hay claridad sobre algunos temas básicos pero cuando surge la necesidad no sabemos que deciciones tomar, con lo que se pone de manifiesto y evidencia falta de madurez en varios temas fundamentales.


La tercera meta tiene que ver con la vida del cristiano. La educación busca el crecimiento en la santificación. Los cristianos han sido llamados a seguir las pisadas de Jesús en esta vida (1 P. 2:21). Los cristianos han de aprender a no prestar sus miembros como instrumentos de la injusticia, sino más bien a rendirse a Dios (Ro. 6:13). Cada vez más deben reconocer que por medio de sus acciones, y especialmente por hablar el mensaje de Dios sobre el pecado y la gracia, son testigos de Cristo y de su evangelio a los pecadores necesitados (Hch. 1:8). En todas las relaciones de esta vida, sea en el hogar, en la Iglesia o en el Estado, sea en el trabajo o en la recreación, han de aprender a vivir como los que están muertos al pecado y vivos a Dios (Ro. 6:11), quienes son la sal de la tierra y una luz al mundo (Mt. 5:13-14). ¿Somos una iglesia que sala y alumbra al mundo?


En relación a cada área, departamento, liga o grupo educativo, hay tres preguntas: 1) ¿Se dirige este esfuerzo a enseñar el camino de salvación en Cristo? 2) ¿Contribuye este área, departamento, liga o grupo al crecimiento y madurez de la fe? 3) ¿Contribuye este área, departamento, liga o grupo a la vida del cristiano como creyente? Si la respuesta a cada una de las tres preguntas es “no,” tal área o grupo no tiene lugar en el programa de educación de la iglesia.


El Señor ha encargado a su iglesia una amplia responsabilidad la educacion cristiana que se extiende a los grupos de todas las edades. No sólo busca impartir el conocimiento cristiano, sino también el crecimiento en la fe y en la gracia de Cristo por medio del poder del evangelio. No es una tárea fácil pero si indispensable en la cual no estamos invirtiendo todo el potencial, tiempo y dones que tenemos como iglesia.


Para poder alumbrar en este mundo como una iglesia floreciente y viva nos organizamos en IELCHI. La ielchi no es otra cosa que la Iglesia Evangélica Luterana de la República de Chile organizada en un cuerpo eclesiastico, la cual está formada por todos los miembros de las congregaciones Luteranas afiliadas a este cuerpo, para un mejor desempeño de la misión de Dios, en este país Chile. Todas las congregaciones estamos representadas a nivel nacional por la mesa directiva de IELCHI la cual esta conformada por personas que nosotros hemos electo en nuestra asamblea anual. En la cual depositamos toda la confianza para que haciendo uso de sus deberes velen por todos los intereses de la misma, como también de su dirección. Es interesante que como iglesia nacional tenemos y estamos trabajando unidos bajo la siguiente declaración de misión “Nos vemos ante el desafío urgente de impactar, a través de diversos medios, con la cosmovisión, moral y ética que poseemos como luteranos, a toda una sociedad que se encuentra anhelante de respuestas verdaderas a sus inquietudes espirituales y personales. Estamos absolutamente convencidos de nuestro potencial como la verdadera Iglesia de Jesucristo en nuestros días.


Y creemos firmemente en el impacto en las personas que posee el Evangelio de Jesucristo que estamos llamados a proclamar.” La ielchi como mesa directiva está preocupada por llevar adelante este gran desafío en todas sus reuniones, y coordinar a las congregaciones que representa a desarrollar este desafío mediante programas integrados como cuerpo de Cristo.


Contamos dentro de la ielchi para toda la iglesia con el IBL que es el instituto en apoyo a toda la educación que la iglesia requiere para todos sus miembros, lamentablemente nos faltan instrumentos de motivación, para aprovechar esta instrumento tan útil para el crecimiento de la iglesia.


Los Colegios y editora: son las instituciones de la iglesia e instrumentos que sirven para llevar por medio de ellos la misión y facilitarla mediante sus recursos humanos y económicos. Sin embargo estos son la preocupación central de toda la iglesia ya que de ellos depende todo el sostén financiero de la iglesia. Y sin ellos las congregaciones no podrían mantenerse.

 

Propuestas:

 

  • Necesitamos urgentemente poner en práctica un programa de educación simple y continuo, para todas las congregaciones de Ielchi para tener en claro por parte de todos los miembros los propósitos, objetivos y metas que nos unen como iglesia y avanzar con pasos firmes hacia un horizonte común para todos y no unos pocos. Esto puede ser implementado por la mesa directiva de ielchi en conjunto con las congregagaciones.
  • Para poder lograr una verdadera comunión que sea la que motive el actuar de la iglesia: es necesario fomentarla, comunicándose entre las congregaciones y la Ielchi. Utilizando medios para que lleguen a todos y se vean plasmadas las necesidades e inquietudes de toda la iglesia y necesidades particulares de las congregaciones.
  • Bueno sería un programa integral, por ejemplo, basado en nuestro lema como iglesia con una planificación contextualizada a la realidad de la congregación. Podrían ser estudios o encuentros especiales entendiendo las necesidades de nuestras congregaciones, como un plan de crecimiento y expansión o mayordomía y evangelización.
  • Necesitamos que sea creado un tiempo especial una instancia para los pastores, a forma de capacitarse sobre temas necesarios para la iglesia, como también particulares; para tener claridad al actuar sobre temas contingentes y necesidades que puedan surgir en las congregaciones. Estas deberían ser por lo menos una vez al año.
  • Una iglesia que vive en servicio, la misión forma parte de su diario vivir y no de metas a cumplir. Pero para que esto se pueda efectivizar en nuestra iglesia es necesario y urgente que veamos la mejor forma de planificar hacia el futuro en conjunto de una manera ordenada, organizada ya que ella acompañará la misión.
  • Dentro de las planificaciones un propósito firme es fortalecer la mayordomía como parte de la misión ya que ello nos llevará a crecer, expandirnos y sostenernos financieramente. Este último como resultado de lo anterior.
  • Fomentar día a día los liderazgos naturales y voluntarios en las congregaciones, ayudándolos a capacitarse en el desarrollo de sus dones, motivándolos a las responsabilidades comunes de la iglesia en relación a las necesidades de la misma.
  • Como iglesia tenemos conceptos, doctrinas, reglamentos, compromisos muy claros pero la verdad es que estos no son vividos y aplicados, en algunos casos no los conocemos, por esto es necesario por medio de todo nuestro que hacer dar un especial énfasis a este tema si queremos logros misionales.
  • Tenemos un precioso lema “Cristo una puerta abierta para todos” si vivimos y trabajamos con sinceridad; y depositamos todos nuestros recursos y fuerzas sobre este, todas las puertas del futuro serán abiertas para llevar este gran amor de Dios para todos. Si logramos vivir así el presente nuestro futuro será promisorio.


Rvdo. Gerardo E. Wagner

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